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Iglesia y Salón de Clases

Salmos listos para enseñar en la escuela dominical, homeschool y el salón de clases: notas de lección, imprimibles y un plan sencillo, todo gratis.

Gratis para cada maestro

Todo en Salmos para Niños es gratis para usar en tu escuela dominical, homeschool, salón de clases o ministerio infantil: sin cuenta, sin licencia, sin trampa. Imprímelo, cópialo y compártelo con tu equipo tanto como lo necesites.

Aquí tienes una manera sencilla de enseñar cualquiera de los 150 salmos en unos veinte minutos, algunas lecciones ya listas para comenzar, y todas las piezas para armar tu propio paquete.

Enseña un salmo en cinco pasos

  1. Abre (2 min). Haz una pregunta de calentamiento que conecte con el sentimiento del salmo: "¿Cuándo te sientes más seguro?" para el Salmo 23, "¿Qué es lo más asombroso que has visto en la naturaleza?" para el Salmo 8.
  2. Lee (5 min). Lee el salmo en voz alta desde la página, el texto real de la Reina-Valera 1909. Para clases más pequeñas, lee solo los primeros versículos y haz que repitan una línea contigo.
  3. Explica (5 min). Usa la explicación para niños en la página de cada salmo para compartir una gran idea. No cubras todo; escoge el corazón del mensaje.
  4. Responde (5 min). Déjalos dibujar el salmo, actuar un versículo, o llenar una hoja de actividad imprimible. El movimiento y el color ayudan a que se quede grabado.
  5. Ora (3 min). Cierra orando el salmo con tus propias palabras: la página de oraciones convierte cada uno en una oración corta que los niños pueden decir en voz alta.

Toma una lección ya lista

Arma tu propio paquete

Consejos para una gran clase

  • Una gran idea vale más que cinco pequeñas. Los niños recuerdan un solo pensamiento claro mucho mejor que un esquema completo.
  • Dales el versículo real. El texto real del salmo, aunque sea una sola línea, transmite más que cualquier paráfrasis.
  • Déjalos moverse y crear. Dibujar, actuar y colorear convierten el escuchar en recordar.
  • Mantenlo corto. Busca que el salmo se sienta como un tesoro, no como una conferencia.
  • Envíalo a casa. Una tarjeta con el versículo para memorizar en el refrigerador mantiene viva la lección toda la semana.